FIFA: Cómo no gestionar una crisis de marca

La FIFA, máxima autoridad a nivel mundial en el sector del fútbol, no está atravesando sus mejores momentos. La semana pasada el FBI arrestó a 14 personas entre funcionarios y afiliados de la organización acusados de distintos delitos que se mueven entre el fraude, la extorsión y el blanqueo de dinero.

En este mundo digital en el que nos encontramos inmersos, no es de extrañar que las redes sociales se hayan convertido en uno de los principales foros a través de los que los usuarios están desahogando su ira contra la organización. De acuerdo a la firma de análisis Brandwatch, la FIFA (y sus funcionarios) ha recibido hasta 2,5 veces mayor cantidad de comentarios negativos en Twitter que positivos. Corrupción y “Blatter” (apellido del presidente de la FIFA), son algunos de los términos que más se han repetido con connotaciones negativas.

Los expertos aseguran que, a pesar del aspecto negativo de este escándalo, si la FIFA lo utilizase para remodelar su estructura interna, tendría consecuencias positivas a medio y largo plazo. “Este no parece ser el caso y sus principales patrocinadores como son Coca-Cola o McDonald’s deberían cuestionar su continuidad junto a la organización”, ha explicado Judith Carr-Rodríguez, presidenta y socia fundadora de Figliulo & Partners.

Lo cierto es que podemos utilizar este pésimo ejemplo de gestión de crisis como es el que nos está ofreciendo la FIFA para aprender cómo no debemos afrontar este tipo de situaciones.

1. El silencio, una gran equivocación

Aunque ha sido recientemente cuando se han puesto de manifiesto de forma notoriamente pública los escándalos de la FIFA, lo cierto es que la lista de errores y malas praxis de la institución es bastante larga. Antes de la celebración de la última Copa del Mundo, John Oliver dedicó en el programa de la HBO, Last Week Tonight, un amplio reportaje de cómo la organización estaba destruyendo favelas brasileñas para la construcción de nuevos estadios.

¿Qué hizo la FIFA? Guardar silencio. En lugar de aprovechar uno de los mayores eventos deportivos a nivel mundial para dar su punto de vista sobre tales acusaciones, permanecieron en el más absoluto (y equivocado) de los silencios.

2. No escuchar las presiones de sus patrocinadores

Visa y Coca-Cola son dos de los grandes patrocinadores de la Copa del Mundo de 2018 y ya han anunciado públicamente que, si la FIFA no cambia su forma de operar, retirarán su apoyo. Los patrocinadores también están sintiendo la presión de la sociedad ante la falta de derechos y abusos que se producen en Qatar, sede de la Copa Mundial de 2022.

Un error no hacer nada ya que si no se cambia el modelo de gestión de relaciones con los patrocinadores, podrían ponerse en peligro los jugosos ingresos por patrocinios procedentes de este tipo de eventos.

3. No despedir a los implicados en el escándalo

Uno de los grandes fallos que la FIFA ha cometido en la gestión de su crisis ha sido el de permitir que Joseph Blatter, presidente de la institución, no sólo permanezca en su cargo sino que fuese reelegido la semana pasada.

Son muchas las voces, desde el primer ministro británico David Cameron al presidente de la UEFA, Michael Platini, que señalan que, aunque Blatter no haya sido responsable directo del escándalo, ha violado la confianza de millones de consumidores y clientes por lo que la mejor de las opciones es dejarle a un lado.

4. Reducir la transparencia cuando eres objetivo del Gobierno

Durante muchos años, diversos elementos relativos al funcionamiento interno de la FIFA, se han visto envueltos en un halo de misterio. La FIFA ha optado por mantener a sus clientes inmersos en un halo de oscuridad en cuanto a algunas de sus decisiones más críticas. Lejos de cambiar las cosas, el escándalo no ha cambiado absolutamente nada.

Via: MarketingDirecto.com

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